sábado, 28 de noviembre de 2009

Taller 6-9 años. 4ª semana.

La exposición y la fiesta final.

El plano de la casa

La ordenación de las ciudades



Taburtes a escala de diseño exclusivo


La des-proporción del cuerpo humano

La ciudad que no nos gusta

La ciudad que sí nos gusta


Los nuevos arquitectives.
Hoy, nuestros alumnos se han convertido, por fin, en arquitectives. Así lo acredita el diploma que han recibido después de explicarles a sus padres, abuelos y a nosotros mismos todo lo que habían aprendido durante el taller. La exposición, digna de las salas del mejor museo de arte contemporáneo, ha puesto de manifiesto una vez más que todos son unos artistas y que merecen, sin duda, el título que han conseguido gracias a su esfuerzo y a su interminable entusiasmo.

¡NOS VEMOS EL CURSO QUE VIENE!


domingo, 22 de noviembre de 2009

Taller 6-9 años. 3ª semana.

La densidad de un cuadrado
A la voz de ya, Paula entra en el cuadrado: tenemos un cuadrado de baja densidad. De repente, Pablo, Aina y Elena no pueden resistir la tentación y saltan al interior, momento en que el cuadrado pasa a tener una densidad media. Todos los demás, envidiosos, les pedimos que nos dejen espacio y nos colocamos también dentro. Finalmente, la densidad del cuadrado es tan alta que decidimos salir de él para poder empezar la sesión más cómodos. Entonces convertimos el cuadrado en ciudades muy, muy densas, con altos rascacielos, y en otras más dispersas, con viviendas para una sola familia. Eso sí, todos coincidimos en que sería maravilloso poder vivir por encima de las nubes de Chicago.
Las calles, las plazas y los parques
Las calles son los espacios que nos permiten movernos por la ciudad. Podemos ir andando, en coche, en tranvía o en bicicleta. Pueden ser muy anchas o increíblemente estrechas. Pueden oler a flores, a pan, a humedad o a gasolina. Pueden sonar a agua, a viento, a motores o a gritos de niños. Incluso pueden estar en completo silencio. En unas hace frío y en otras, un solecito agradable. Otras veces, las calles desembocan en plazas donde podemos jugar al fútbol (o al waterpolo en Venecia), correr sin peligro, sentarnos a leer o comernos un rico helado en la cafetería. En ocasiones, las plazas sirven de aparcamiento y pierden sus grandes ventajas.


El pulmón de las ciudades son los parques, allí donde el verde gana al asfalto y los árboles nos camuflan del tráfico. Donde se puede montar a caballo, hacer deporte o simplemente tumbarse en el césped para adivinar qué forma tienen las nubes.
Conclusiones
Es emocionante abrirles los ojos. Que de repente alguien fotografíe una sombra sin saber muy bien por qué, o una gasolinera porque le gusta cómo huele el combustible, o un bolardo porque es un adoquín extrusionado. Es divertido buscar soluciones para aromatizar una calle, y que donde nosotros pondríamos un árbol en flor ellos abran una panadería. Es necesario, pensamos, que todos agudicemos los sentidos para descubrir cómo se ve nuestra ciudad, a qué huele, a qué suena e, incluso, a qué sabe. Ellos lo hacen y su sonrisa delata los mejores rincones del lugar donde vivimos. 

domingo, 15 de noviembre de 2009

Taller 6-9 años. 2ª semana.

Sábado 14 de noviembre
Corbu, el primer arquitective.
Corbu era un niño que, desde muy pequeño, quería ser arquitective. Se preguntaba qué le haría falta para convertirse en el mejor de los arquitectives: un arquitective que fuese capaz de diseñar la casa más cómoda del mundo, donde todos se sintiesen a gusto. Quería construir una casa donde pudieran vivir él, sus padres, sus abuelos, pero también su perro, su canario, sus plantas y todos sus juguetes. Quería que en su casa se pudiese jugar, leer, dormir, comer, reunirse con sus amigos, estar solo, bailar... Donde no hiciera frío ni calor, donde pudiese resguardarse de la lluvia y desde donde no se oyera demasiado el ruido de los coches. A Corbu se le ocurrió que lo mejor que podía hacer era conocer todas las casas del mundo, de todas las épocas y de todos los países y empezó a construir una máquina del tiempo...

¿Dónde empieza el diseño de una casa?
En ese dibujo tan raro donde la cama es un rectángulo y la puerta un semicírculo. Donde, con un poco de imaginación, podemos recorrer todas las habitaciones y averiguar por qué la cocina es más pequeña que el salón. Después, una vez nos acostumbramos a caminar por el plano, conseguimos con gran éxito dibujar la planta de nuestra propia casa... ¡Con muebles y todo!

Uni y pluri
Casas que vuelan, que flotan en un lago, que se pliegan para cubrir a los coches. Casas que parecen manchas de leche, con tejados verdes, ¡casas de vidrio! Casas puente, casas muy pequeñas...
Edificios como troncos de árbol, como bancos, como trasatlánticos. Edificios donde se enchufan cajas-dormitorio, con agujeros, con escaleras o con balcones de colores. 
Y todos estos edificios (que cada cual elija el suyo) se juntan para formar...

Los pueblos y las ciudades
Entonces aparecen las calles, alrededor de las cuales se agrupan las viviendas en manzanas cerradas, en manzanas abiertas, en torres o aisladas. Dependiendo de cómo se agrupen, las ciudades se verán muy distintas y podremos averiguar las ventajas e inconvenientes de cada una. ¿Jugamos a ordenar la ciudad?

Conclusiones
Está claro que de pequeños somos mucho más listos, porque todavía no estamos contaminados por esa racionalidad que lo empaña todo. Hemos descubierto que ellos sí son capaces de distinguir lo que es una silla, aunque esté representada por un simple cuadrado, o de abstraer su casa a las dos dimensiones sin haber visto antes un plano. Ojalá pudiésemos encogernos a su altura para volver a ver ventanas donde ahora sólo vemos líneas y abrir los ojos como platos ante casas que emergen sobre una cascada. Acabamos la sesión con una mezcla de nostalgia y satisfacción, orgullosos de notar, otra vez, que nuestros nuevos arquitectives están encantados con la experiencia.      

Un abrazo.


lunes, 9 de noviembre de 2009

Taller 6-9 años. 1ª semana.

Sábado 6 de noviembre.
El primer grupo de arquitectives se asomó tímido. Nuestro primer objetivo era que Paula, Álvaro, Julia, Lucía, Claudia, Pablo, Elena y Aina averiguasen qué escondía aquella palabra extraña que les había llevado hasta allí. ¡Sí! Un arquitective resultó ser una mezcla de arquitecto y detective: un investigador de los espacios.

¿Qué es lo más importante para un arquitective?
"Que la casa se sostenga, que no tenga grietas, que sea bonita, ...". Pero lo más importante, con diferencia, es que sea capaz de albergar a las personas y todas las cosas que necesiten.

¿Cómo se hace un edificio para las personas?
Teniendo en cuenta sus medidas, sus necesidades y, sobre todo, sus PROPORCIONES. Fue entonces cuando recortamos nuestras siluetas, intercambiamos brazos, piernas y cabezas y nos dimos cuenta de lo que sucedería si nuestro cuerpo estuviese desproporcionado: de repente, todo nos resultaría muy incómodo.

¿Por qué son tan importantes las medidas?
Todo lo que usamos está pensado desde nuestras medidas y, en general, debe servirnos a todos por igual. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si el carpintero no tuviera esto en cuenta? ¡Que no todos podríamos entrar a los edificios!

El diseño en los objetos cotidianos.
Una vez sabemos las medidas que debe tener un objeto para cumplir su función, ya podemos exprimir nuestra imaginación para convertirlo en algo único: nuestro propio objeto de diseño exclusivo.

Conclusiones.
Para ser sinceros, momentos antes de empezar se apoderó de nosotros el miedo escénico. Ninguno de los tres había dado clase a niños, así que temíamos que en un momento dado comenzasen los bostezos, la dispersión o los "cuánto falta para marchar". Pero a medida que avanzaba la mañana, el grupo se fue mostrando más y más interesado, hasta el punto de adelantarse a las explicaciones y hacer preguntas más específicas de lo que habíamos previsto.

Seguro que, desde el sábado pasado, muchos de los que estuvisteis allí habéis sorprendido a vuestros hijos tomando medidas en casa. ¿Nos equivocamos?...


Mil gracias a todos.