viernes, 26 de agosto de 2016

Cuando calienta el sol (y la sombra está llena de turistas)

Este verano, Mallorca ha superado su récord de recepción de turistas. Avalanchas de cruceristas y guiris varios han abarrotado la isla, especialmente la capital, para dejar grandes beneficios económicos, para unos, y un ambiente que roza lo insalubre, para otros. Porque en estos meses soleados, resulta más que incómodo pasear por las calles de Palma, tumbarse a la bartola en cualquier playa (con un mínimo de radio vital) o salir en bicicleta cuando el calor amaina. Y es que mientras aquellos unos ven finanzas, el resto asistimos a la progresiva (y exagerada) expropiación del espacio público a base de sillas, mesas, sombrillas, barracones y carteles de menús a quince, en cuanto a lo inerte, y de segways, calesas, masas humanas y coches de alquiler (léase motos, quads, caravanas...), en cuanto a lo delagúnmodo motorizado. Todo ello, claro, con el consiguiente “Pasa por donde puedas (y no intentes quedarte)” que repercute en el ciudadano –llamémosle- estable.

Si Le Corbusier levantase la cabeza... (ultimahora.es)

Nosotros, como siempre, defendemos quedarnos en la ciudad. Y no solo quedarnos sino interactuar con ella, utilizándola para aprender, para jugar y para aprovechar todo lo que nos ofrece. Para reivindicar lo que nos hace ser personas (nuestra capacidad de relación) y no solo monedas de cambio (nuestra cuenta corriente).

Por todo ello, estos meses soleados hemos vuelto a salir a la calle, invitando a todo el que se acercase a montar, a desmontar, a dejarse llevar por los impulsos infantiles y tan, tan necesarios. Así hemos estado en Campos, reinventando la casa como estructura de juego. Y en Puigpunyent, construyendo con bloques de cartón nuevos espacios para la plaza. Y en La Soledat, interviniendo un edificio abandonado para llenarlo de vida y de colores. Y en Sóller, reivindicando la ciudad a nuestra manera.

CaaaASA en ArtNit Campos 2016

Instalación jugable Bloc! en Puigpunyent

Arrancamos septiembre con energía, con muchos proyectos y un poco más morenos. Y os esperamos un curso más, haciendo lo que mejor se nos da y lo que más nos ilusiona.

FELIZ VUELTA AL COLE.

                         

martes, 12 de julio de 2016

3, 2, 1... Urbanismo participativo

El pasado 20 de junio presentamos SOLAR en el barrio de La Soledad, junto con el Ayuntamiento de Palma. Vecinos y curiosos conocieron el proyecto y nos contaron qué les gustaría mejorar de su barriada. Los niños, especialmente (¿Qué es lo que nos hace tan participativos cuando somos pequeños? ¿Por qué razón dejamos de serlo cuando pasamos del metro y medio de altura? ¿Por qué no aprovechamos mucho más las fantásticas ideas de los más menudos?...) vertieron toda su imaginación en los post-it de colores para contarnos que les faltan árboles, y asientos, y fuentes y, sobre todo sobre todo, lugares donde jugar a la pelota.


Porque curiosamente, en la plaza de La Soledad no se puede jugar a la pelota. El cartel de prohibición y los reproches (y amenazas) de los vecinos (adultos), lo dejan bien claro. Y ellos, los pequeños, se acercan a preguntar qué estamos haciendo, qué es tan importante para que nos creamos con derecho de echarles del espacio público, demonizando algo tan maravilloso como es jugar en la calle


Nosotros les contamos que proyectaremos un vídeo, que presentaremos un proyecto, que vendrá la prensa y que, para compensar tal pseudo-expropiación de la plaza, los invitaremos a helado de chocolate. Nos miran incrédulos. Y les devolvemos la mirada, contrariados. Y en el mismo momento entendemos (ya lo entendíamos, pero lo sentimos con fuerza) que no nos podemos equivocar. Que necesitaremos más oídos que manos, que deberemos dejar nuestra prepotencia de adultos, y de técnicos, y de políticos, y de medios de comunicación para ESCUCHAR-LOS y saber entender lo que realmente desean. Para que, aunque sea poco a poco, dejemos de pensar que somos mejores que una pelota de fútbol.


domingo, 21 de febrero de 2016

La tontería del campo de fútbol

Uno de los ejercicios que pedimos a nuestros alumnos del curso de formación a profesorado consiste en desarrollar un brainstorming con sus propios estudiantes, preguntándoles qué harían para mejorar su colegio. Hace un par de semanas, analizamos los resultados de esta experiencia. La mayoría de maestros, especialmente los de cursos más iniciales, traían consigo un listado censurado, en el que habían separado las "buenas ideas" de las "tonterías". Las primeras, clasificadas como lógicas o viables, comprendían actuaciones como la instalación de fuentes, bancos o murales que alegrasen el patio. Ideas (y alumnos, por extensión) que habían sido valoradas en positivo por un criterio adulto, y por tanto correcto y razonado... O puede que por una suma de prejuicios, estereotipos y falta de imaginación que lamentablemente nos atrapa al alcanzar la madurez. Por eso, tras un ejercicio conjunto de humildad, decidimos centrarnos en la segunda lista, darles una oportunidad a los alumnos "que dicen tonterías" para uno, ponernos a prueba y dos, demostrar que no son ellos los tontos sino nosotros los faltos de creatividad. Y así lo dejamos, con el reto de construir un campo de fútbol en la entrada del colegio.

La semana siguiente nos esperaba esta sorpresa:




Una reinterpretación del campo de fútbol convencional convertido en un juego "de mesa" donde alumnos y profesores, a partir de cartas de preguntas, avanzan por el tablero pasando el balón, chutando a puerta y cometiendo faltas y penaltis. Mucho más, pues, que un campo de fútbol: una demostración de que cualquier idea considerada absurda puede transformarse en un proyecto conjunto y transversal (porque medimos el hall, porque pensamos las preguntas -y las respondemos-, porque trabajamos en equipo...); una lección para nosotros, que nos aventuramos a juzgar, desde nuestra mente estereotipada, las magníficas ideas de los más pequeños; una inyección para ellos, que ven valoradas y materializadas sus propuestas de mejora... En definitiva, un motivo más para seguir trabajando en la mejora de las metodologías y los espacios educativos.

Gran ovación para el claustro de profesores del Colegio Balmes, un equipo lleno de energía, imaginación y ganas de cambiar las cosas.

viernes, 22 de enero de 2016

#MiCasaEsTuCasa

Hace unos meses, y con motivo de la publicación de Edu y la mejor casa del mundo, lanzamos una acción que pretendía llenar el mundo de casas, no de esas que ocupan demasiado territorio, sino de las que sirven para reunir a los que más queremos en un espacio confortable y lleno de cariño. 

Os dimos las herramientas y os propusimos que os lanzaseis a construir, utilizando toda vuestra imaginación para diseñar la que era, para vosotros, la mejor casa del mundo.
Dos meses después, hemos recibido casas de diferentes rincones del mundo: casas en ventanas, casas sobre pupitres, casas con fondos de montañas de tiza. Casas en parques, en las ramas de un árbol, junto a extintores y en pesebres de Belén. Todas ellas, dedicadas a personas que querríamos tener cerca.

Y hoy, por fin, las juntamos todas para celebrar el sorteo que prometimos. El premiado (un poco de paciencia) recibirá un ejemplar de Edu y la mejor casa del mundo, con el que podrá seguir construyendo, y leyendo, y sumergiéndose en el mundo de la arquitectura, como tanto nos gusta hacer a nosotros.



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